Alcoholemia en España: tasas permitidas, multas y consecuencias penales
Las infracciones por alcoholemia son una de las causas más frecuentes de sanciones de tráfico y procedimientos penales en España. Conocer las tasas de alcoholemia permitidas, las multas aplicables y las consecuencias de negarse a realizar una prueba de alcoholemia es fundamental para proteger tus derechos y evitar sanciones más graves.
¿Cuáles son las tasas de alcoholemia permitidas en España?
Las tasas de alcoholemia varían según el tipo de conductor y el sistema utilizado para realizar la medición, ya sea mediante aire espirado o análisis de sangre.
Tasa de alcoholemia para conductores generales
Los conductores de turismos y motocicletas con más de dos años de carnet tienen un límite de 0,25 mg/l en aire espirado o 0,50 g/l en sangre.
Tasa de alcoholemia para conductores profesionales y noveles
Los conductores profesionales y aquellos con menos de dos años de experiencia tienen un límite más restrictivo de 0,15 mg/l en aire espirado o 0,30 g/l en sangre.
Tasa de alcoholemia para menores de edad
Los menores que conduzcan patinetes eléctricos, ciclomotores o bicicletas deben mantener una tasa de alcohol de 0,0 g/l.
¿Puedo solicitar una segunda prueba de alcoholemia?
Si no estás de acuerdo con el resultado obtenido en un control de alcoholemia, tienes derecho a solicitar una prueba de contraste mediante análisis de sangre. No obstante, la normativa obliga a realizar previamente la prueba de aire espirado.
¿Cuándo una alcoholemia supone una multa de tráfico?
La alcoholemia constituye una infracción administrativa cuando se supera la tasa permitida pero no se alcanzan los límites que convierten la conducta en un delito contra la seguridad vial.
Multa por alcoholemia entre 0,26 y 0,50 mg/l
- 500 € de multa.
- Retirada de 4 puntos del carnet.
Multa por alcoholemia superior a 0,50 mg/l
- 1.000 € de multa.
- Retirada de 6 puntos.
Conductores reincidentes
Si has sido sancionado por alcoholemia durante el último año, la multa será de 1.000 €, independientemente de la tasa obtenida.
¿Cuándo una alcoholemia se convierte en delito?
La alcoholemia pasa de ser una simple infracción administrativa a un delito contra la seguridad vial cuando se superan determinados límites legales o cuando la conducción evidencia una afectación grave de las capacidades del conductor.
Delito de alcoholemia por superar la tasa legal
Existe delito cuando el resultado supera los 0,60 mg/l en aire espirado o los 1,2 g/l en sangre.
Delito de alcoholemia por síntomas o accidente
También puede existir responsabilidad penal cuando, pese a arrojar una tasa inferior, el conductor provoca un accidente, conduce de forma temeraria o presenta síntomas evidentes de embriaguez.
¿Qué ocurre si me niego a soplar en un control de alcoholemia?
Negarse a realizar una prueba de alcoholemia cuando es requerida por los agentes de la autoridad constituye un delito autónomo regulado en el artículo 383 del Código Penal.
Muchas personas creen erróneamente que negarse a soplar evita una sanción. Sin embargo, las consecuencias suelen ser más graves que las derivadas de un resultado positivo por alcohol.
Consecuencias penales de negarse a realizar la prueba de alcoholemia
La negativa a someterse a una prueba de alcoholemia puede dar lugar a una condena penal, independientemente de que el conductor hubiera consumido mucho, poco o ningún alcohol.
Abogada especialista en delitos de alcoholemia y seguridad vial
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